13/12/2015
El ministro de Defensa espera que los vuelos de interdicción contra las avionetas que circulan por el VRAEM regresen en enero de 2016, con el objetivo de bajar el precio de la coca y que los campesinos se sumen a los programas de sustitución de cultivos. (Revista Cosas, 9/12/2015)
Jakke Valakivi Álvarez posee los pergaminos precisos para ser un banquero. Es economista de la Universidad de Lima, con un doctorado de la Universidad Politécnica de Catalunya, así como un máster en Administración de Negocios por el INCAE Business School, una de las escuelas de negocios más prestigiosas de la región. No obstante, por invitación de Pedro Cateriano, ocupó el cargo de viceministro de Defensa en 2012, y se convirtió el titular del sector en abril de 2015, con el objetivo de incorporar dentro de las Fuerzas Armadas la lógica del gasto inteligente, liderando un ambicioso programa de adquisiciones, en el que destacan el buque vela de instrucción de la Marina de Guerra, los aviones KT-1P coproducidos con Corea del Sur y un satélite de observación a Francia. Hoy espera el retorno de los vuelos de interdicción para acabar con los clanes de la droga de la zona del VRAEM.
¿Cuándo empezarán los vuelos de interdicción?
Esperamos reforzar la labor de las patrullas en tierra a partir de enero de 2016, con lo que será el retorno de los vuelos de interdicción en contra de las “narcoavionetas”.
Pese a que la Embajada de los Estados Unidos en Lima se oponía.
Así es. Gracias al voto unánime de las diferentes bancadas del Congreso, se aprobó la ley para el retorno de los vuelos de interdicción. Ahora estamos en etapa de implementación, preparando los protocolos que deberá cumplir la Fuerza Aérea (FAP) para lo que respecta a la interceptación de aeronaves, que deberán ser coordinados con las fuerzas aéreas de Colombia, Brasil, Ecuador y Bolivia, a través de ejercicios conjuntos, por formar parte de la frontera amazónica.
¿Cuántas “narcoavionetas” surcan los cielos peruanos?
Por el radar de Madre de Dios sabemos que existen alrededor de uno o dos vuelos diarios, cada uno con alrededor de 300 kilos de mercadería. Con los vuelos de interdicción esperamos impedir que ingresen aeronaves, con el objetivo de que el precio de la coca caiga en los Valles del Apurímac, Ene y Mantaro y les sea rentable a los campesinos ingresar a los programas de sustitución de cultivos.
¿En qué consistirán estos protocolos, para evitar que se produzcan episodios como aquel en el que una nave peruana derribó la avioneta con una familia?
Son protocolos más estrictos y cerrados. Primero se abre una comunicación radial con la aeronave, para que esta se identifique, con datos como su ruta comercial, el aeropuerto de salida o destino. Si no los proporciona, se le invitará a retirarse del espacio aéreo nacional, o se le hará señales de luces para que aterricen. Derribar una nave es la última opción de una serie de protocolos previos.
¿Con qué aviones se utilizarán para esta labor?
Con los aviones de Fuerza Aérea, los KT-1P. Son alrededor de 20 las naves que integran esta flota, que son coproducidos con Corea del Sur. Actualmente vamos por los primeros 10 aviones fabricados, faltan terminar otros 10. Estas naves coordinarán con el radar de Madre de Dios.
¿Cuál será el rol en la lucha contra el narcotráfico del satélite adquirido en Francia?
Nos permitirá identificar las pistas clandestinas de los clanes en laderas de los ríos de la Amazonía, sobre todo tener información de las personas que habitan estos lugares, los caminos que utilizan para desplazarse, entre otra información clave para las patrullas por tierra.
¿El satélite también servirá para vigilar la frontera con Chile, para dar alertas por si las Fuerzas Armadas de Chile cruzan la frontera?
Es un satélite de observación, permite cubrir el territorio nacional las cuatro veces que pasa por encima del Perú en el día. El triángulo terrestre no es una prioridad, está ahí, a la vista de todos.
El presidente Humala prometió acabar con el clan de los hermanos Quispe Palomino antes del 28 de julio de 2016, ¿esa promesa sigue en pie?
Ese es el objetivo que tenemos. Por lo menos queremos reducir este clan a su mínima expresión en términos de capacidad operativa, de hacer daño a la población o la infraestructura.
¿Por qué las Fuerzas Armadas no pueden salir a combatir la inseguridad ciudadana al lado de la Policía, como lo exigen los alcaldes del Callao o San Juan de Lurigancho?
No es lo ideal. Cada entidad tiene su especialidad y la de la Policía es investigar y capturar a los delincuentes. Los agentes de las Fuerzas Armadas se preparan para la defensa de la nación y labores de rescate o ayuda cívica. El hecho de que lleven armas no significa que mañana los vbas a poner a cuidar un banco.
Pero deben tener algún rol, las granadas que atemorizaron a la población salieron de un cuartel del Ejército.
Este hecho se identificó y se tomaron acciones. Por un lado, se puso a disposición de la Fiscalía a los autores materiales de la sustracción de las granadas, se cambió a todo el personal a cargo de las armerías a nivel nacional y se están implementando sistemas de seguridad de armamento para registrar digitalmente armas, granadas y explosivos, para saber su ruta desde que ingresan hasta el país hasta a qué manos van a parar.
¿Están detenidas estas personas?
Solicitamos la prisión preventiva, pero finalmente no fue aceptada. Pero, adicionalmente a lo que haga el Ministerio Público, se les ha abierto un proceso en el fuero militar para darles de baja.
¿Ve posible unificar la labor de la Policía y las Fuerzas Armadas en un solo ministerio, como proponen algunos candidatos?
En el corto plazo no es lo más recomendable, se trata de labores diferenciadas. Una cosa es garantizar la seguridad ciudadana en una esquina del Callao y otra garantizar la seguridad energética del país frente a un ataque terrorista al gaseoducto de Camisea. Si se unifican estas labores, el manejo será más complejo para la persona que llegue al ministerio.
¿Qué matiz le dio como economista de carrera a su gestión como ministro?
Fundamentalmente, durante los tres años de viceministro, así como los pocos meses de ministro, me he abocado a la labor de la ejecución presupuestal, por lo que llegamos al 95% de ejecución por cuarto año. Hemos liderado la reforma salarial, el programa de adquisiciones y el cumplimiento de las metas presupuestales.
¿Se han acabado las presiones de los proveedores a la hora de elegir determinado armamento bélico?
Las presiones siempre van a estar, pero como lanzamos la Agencia de Compras este año, que vela por la compra trasparente de material de guerra, con licitaciones abiertas y compras de gobierno a gobierno, esperamos que cada vez haya menos espacio para la corrupción. Comprar lapiceros no es lo mismo que adquirir helicópteros, por eso, con expertos especializados, velamos porque los resultados de las compras sean cada vez mejores.
¿Qué pasó con el intento de compra de fusiles y del sistema de radares, que tenían hace años el presupuesto asignado pero no se ha ejecutado la compra?
Se trata de dos procesos emblemáticos. Hace siete años que está el presupuesto y este no se ha podido materializar. Coincidentemente, se trata de dos procesos de compra en los que nunca hubo un proyecto de inversión que lo justificara. Hemos comprado un satélite a Francia, lazadores chinos, buques oceanográficos, aviones Twin Otter, con proyectos de inversión bien justificados, y se llegó a buenos términos. En cambio, en el caso de los fusiles y la defensa aérea, no.
¿Habría habido corrupción?
Podría ser. Pero decidimos los últimos años cancelar estas compras por falta de estudios que los justifiquen, y se usaron los recursos en otras cosas. Yo recibo toneladas de papeles de los proveedores, de denuncias por el caso de los fusiles, en el que las empresas se acusan entre ellas. Pero lo mejor fue cerrar todo. Lo mejor, como en el caso del satélite de Francia, es trabajar con las autoridades del gobierno en el que se comprará el material, para eliminar la corrupción.
¿Cuándo se retomará el mecanismo de 2 + 2 entre ministros de Defensa y Cancilleres entre Perú y Chile?
Depende de Chile, nosotros no sentamos cuando ellos quieran.
Se dijo que se iban a retomar después del fallo de La Haya.
Nosotros no hemos cancelado ninguna reunión, son ellos los que han cancelado las reuniones previstas.
Por: Luis Felipe Gamarra
Fuente: ejerciciosdelamemoria

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