09/06/2019.
En su auroral texto sobre las Rondas Campesinas, Orin Starn determinó que entre los principales factores que impulsaron la organización y establecimiento de las mismas –en el norte del Perú- tenemos:
a) Los robos o hurtos, de larga data histórica en el mundo andino;
b) La decepción por el sistema judicial ineficiente y corrompido;
c) La escases de miembros de la policía y, la corrupción de los mismos;
d) La generalizada idea que, los ladrones, la justicia y la policía eran cómplices de los hechos delictivos contra los campesinos.
Para el caso de los Andes del Sur del Perú, las rondas campesinas son una organización impuesta por el ejército para enfrentar principalmente el accionar de Sendero Luminoso.
A inicios de la década de 1980, el autodenominado PCP-SL inició un proceso de lucha armada cuyo objetivo era la toma del poder. Para ello, intentó procurarse una base social principalmente entre los campesinos del sur del Perú. Entre los campesinos más pobres.
Así, su prédica fue esparcida entre las comunidades buscando no sólo reclutar jóvenes a sus columnas, sino también, crear bases de Socorro Popular para apoyar con alimentos, medicinas y otros productos, a quienes se encontraban en lucha contra el Estado.

Pero, en las comunidades donde fueron rechazados, Sendero Luminoso realizó una serie de asesinatos contra autoridades y comuneros. Lo que significó que enfrentase a su propia “base social”.
Esta situación de temor, descontento y caos fue aprovechada por el ejército que, al tener entre sus filas a muchos jóvenes reclutas provenientes de las comunidades y, al encontrar en las mismas comunidades a muchos ex miembros de su institución, creó las condiciones para formar los Comités de Autodefensa Civil (CADC).
Los CADC no eran otra cosa que las Rondas Campesinas, pero ahora con un nuevo objetivo: enfrentar a Sendero Luminoso con sus propias armas.

En base a un buen estudio de Mariano Aronés, podemos hacer una lista –bastante pequeña- de la formación de Rondas Campesinas en Ayacucho durante y a consecuencia del enfrentamiento armado a Sendero Luminoso:
Tambo (1985).
Vilcashuamán (1991).
Accomarca (1997).
En el primer caso (Tambo) los miembros del CADC o Ronda Campesina de Tambo, se enfrentaron a Sendero Luminoso en forma permanente hasta erradicar su presencia en ese distrito.
El apoyo de las fuerzas armadas fue permanente. Para Vilcashuamán, la conformación del CADC fue producto del cada vez más débil accionar senderista en la región, a pesar de ello, se produjeron enfrentamientos que determinaron la derrota de Sendero Luminoso en manos de los ronderos.
En Accomarca, la Ronda Campesina se formó en forma tardía, luego del cierre del cuartel militar, por temor a una represalia de Sendero Luminoso por la colaboración de los comuneros con el ejército.
En cualquiera de estos tres casos, las Rondas Campesinas no fueron formadas para enfrentar abigeos o por cuestionamiento al Poder Judicial y la Policía; por el contrario, los CADC se formaron con nexos directos en las fuerzas armadas –especialmente con el Ejército Peruano- para enfrentar a Sendero Luminoso.
Tuvieron una intervención directa y una gran responsabilidad en la derrota militar que sufrió Sendero Luminoso en el espacio rural de los Andes del sur del Perú.
En 1996, la revista IDEELE de julio, publicó una entrevista a Julio Talavera quien, en ese momento, era presidente del CADC del distrito de Ayahuanco (Huanta-Ayacucho).
Al momento de ser preguntado por qué la autodefensa se formó recién en 1990, respondió:
“Sí, era desde antes, pero la base militar que había en San José no organizó bien a los campesinos. Los militares obligaban a todos los pagos a ir a Ayahuanco para presentarse al cuartel, tenían que llevar su leña, su comida y punto; no hubo concientización. Entonces, las comunidades estaban en dos bandos: la autodefensa y la subversión. Recién, cuando la base se retiró, la gente tomó conciencia y empezó a organizarse”.
Resulta interesante saber que el ejército utilizó a los campesinos de igual forma que Sendero Luminoso: sólo eran masa. Así lo sentían los mismos campesinos. Pero, retirado el ejército, tomaron conciencia y formaron sus CADC o Rondas Campesinas para defenderse y enfrentar a la subversión.
Talavera nos dice que no defendieron al país, y mucho menos al gobierno, sino para defenderse ellos mismos. La ausencia del Estado Peruano es más que evidente.
“Bueno, los que estamos dentro de la Defensa prácticamente nos hemos buscado para siempre este problema y tenemos que llevarlo para adelante. A fin de cuentas, todos vamos a morir, entonces yo ya estoy decidido a morir, pero luchando, no arrodillándome”.
Son las reflexiones finales de Talavera.
Quizás una visión apocalíptica del fin de su vida, pero a la vez, esperanzadora y ejemplificadora ya que, anuncia su decisión de morir luchando, metafóricamente jamás se arrodillará frente a Sendero, mejor dicho, no se rendirá porque él es la Ronda Campesina. Nuevamente el mito del origen y el final.
Por: Augusto Lostaunau Moscol
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