A 29 años del "Fujishock": estado de la economía de los años noventa

08/08/2019

El 8 de agosto de 1990, el primer ministro y titular de ministerio de Economía y Finanzas, Juan Carlos Hurtado Miller, anunciaba a través de las pantallas de televisión la decisión del gobierno de Alberto Fujimori, el conocido Fujishock, para controlar la hiperinflación y que (solo en) ese mes de agosto alcanzaría una tasa de 397%. La verdadera situación de la economía peruana hasta entonces estaba encubierta por un control de precios— de productos que comercializaban las empresas públicas— que disimulaba las altas tasas inflacionarias pero que sumergía al Estado en un déficit fiscal cada vez más agudo. La situación era insostenible porque no había cómo financiarlo.




En una época donde los bienes básicos de la canasta familiar estaban racionados— con el control de precios ninguna empresa tenía incentivos para producir lo suficiente para abastecer la demanda del mercado—, las largas colas por obtener gasolina o un kilo de arroz eran de nunca acabar. La especulación crecía por las distorsiones que generaban los subsidios al consumo y las altas presiones inflacionarias. Se empezaron a crear mercados negros de venta de los principales productos, de manera que las personas de menor ingreso sufrían de forma más severa la pérdida del poder adquisitivo de las remuneraciones, que según la memoria anual de 1990 del BCR, venían reduciéndose desde 1988.


"Yo creo que fue una medida acertada, los desequilibrios que existían eran demasiado fuertes, la situación fiscal estaba extremadamente deteriorada y los precios estaban distorsionados. El control de precios que había junto a otros factores, afectaba la economía, por ello, era imprescindible corregir todas estas distorsiones con un golpe como el que se dio", sostiene Carlos Casas, decano de la facultad de economía y finanzas de la Universidad del Pacífico (UP). 


Por: Maricielo Garvan